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lunes, 14 de diciembre de 2020

Vive el momento.


¡Amigos y amigas! ¿Qué tal estáis? Volvemos a las andadas, volvemos a escribir. Llevaba un tiempo que quería hacer una entrada distinta, no tan relacionada con el mundo policial, una entrada más general, una entrada sobre la vida, sobre el saber estar, los amigos, la familia... Y al final también como siempre es inevitable que no toque la oposición. Mi intención es que reflexionéis, que os paréis a pensar en todo lo que os rodea, que aprendamos (en esto me incluyo yo) a valorarlo. ¡Espero que os guste! 😋



Hace relativamente poco tuve la suerte de acudir al cine para ver el documental sobre Pau Donés, el cantante y compositor del grupo de rock Jarabe de Palo, que como bien sabéis falleció el pasado junio. Al principio era un poco reticente a verlo, pues el documental es una entrevista que le realiza Jordi Évole, el cual no es de mis preferidos para ser honesto. Pero nunca hay que cerrarse a nada y después de ver el tráiler me animé. Cabe destacar que la entrevista se realiza dos semanas antes del fallecimiento de Pau, ya de primeras impacta el tono de voz que presenta el tráiler, pero cuando realmente le enfocan es cuando te das cuenta de lo que puede llegar a consumir un cáncer. Pero como dice el propio Pau, «yo estoy aquí para hablar de la vida, no de la muerte» y es que realmente la entrevista es un canto a la vida.




Te hace pensar y no poco, este año está siendo duro para muchos, perder a gente que quieres, familiares, amigos.. .El negocio que tanto te ha costado montar, a la mierda, y delante de tus propios ojos, consumiéndose como un maldito cáncer. Es cuando llegan este tipo de cosas, y además llegan sin previo aviso, cuando te hacen preguntarte y replantearte muchas cuestiones. ¿Realmente valoramos la vida? ¿Deberíamos de darle más importancia a cosas más cotidianas? ¿Pasamos demasiado tiempo enfadados? 

Está claro que esta terrible pandemia está marcando un antes y un después en todo, y digo en todo porque en un futuro a corto-medio plazo, nada va a ser igual y lo estamos viendo en el día a día. En el mundo "opositoril", no iba a ser diferente. Los compis de la XXXVI lo están viviendo en sus propias carnes, les toca un año raro en Ávila. Y los que vienen, la XXXVII y posteriores, ya estáis viendo los cambios que se están haciendo, sedes descentralizadas, cambios en el orden de las pruebas... 

El esfuerzo de un año normal opositando se ve incrementado por 10 en esta situación. La situación económica es la que es, ahora además os habéis tenido que costear una prueba PCR simplemente para poder realizar las pruebas. Entiendo que los ánimos estén muy bajos, porque se ha juntado todo... Pero no me vale desistir, rendirme, tirar la toalla, porque si lo haces no estás siendo honesto contigo mismo.

Personalmente y desde que conseguí mi apto final, y ya más relajado, he seguido y sigo en círculos de opositores porque además de gustarme, ellos me lo agradecen sin decírmelo y a mi eso me encanta. A lo que voy es que cuando estaba opositando, iba a lo mío y no te fijas tanto en los demás opositores, porque simplemente no te da para más, ahora me fijo en compañeros y todo el sacrificio que hacen y es bestial, no todo el mundo puede dedicarse exclusivamente a la oposición, otros tienen hijos, trabajo, o incluso ambos y es digno de admirar. Y más conforme está todo. Con esto quiero decir que QUERER ES PODER, y no valen excusas baratas. Y aquí voy a dar un palo a los "opositores", por llamarlos de alguna manera que lo único que hacen es puro postureo en redes sociales, y además se dedican a dar lecciones morales a los que utilizan Twitter, por poner un ejemplo, como vía de escape, para preguntar dudas, compartir sensaciones o simplemente buscar algún apoyo en un momento delicado. Por favor, si no vais a sumar, ni aportar nada, apartaos. 




Hace unos meses que di un vuelco a mi vida y desde entonces he sabido valorar los pequeños detalles, las cosas más cotidianas. No porque estés opositando tienes que dejar de hacerlo, no, para nada, porque disfrutar de las pequeñas cosas es dar un paseo por la playa al atardecer, tomarte un café con esa persona, leer cinco páginas de ese libro o escuchar esa canción que tanto te transmite... Es un pequeño momento para ti. Muy necesario. Y algo muy importante y aplicable en todos los ámbitos de la vida, no solamente en la oposición, es apoyarte en los tuyos, SIEMPRE. Y digo en los verdaderamente tuyos, no los que están ahí y se van cuando quieren, los que están SIEMPRE y sobre todo en las malas. Muchas veces pecamos de no molestar cuando realmente necesitamos ese consejo, esas palabras de ánimo, ese hombro para llorar... Pareja, padres, hermanos, amigos, en resumen, tus seres queridos. Ellos son indispensables. Que no nos arrepintamos de no haber pasado tiempo con los nuestros. No hay nada más bonito en esta vida que regalar tu tiempo a los que de verdad lo merecen, los que lo valoran por encima de ellos. Perdonad, pero no es tiempo perdido, es tiempo invertido, tiempo que os hará mejores personas y en vuestro trabajo, os ayudará a saber empatizar mejor y progresar. 




Y ¿por qué no normalizamos reír y llorar? Expresar todo lo que llevamos dentro, sobre todo en una etapa tan difícil como es la de opositar. Volviendo al documental de Pau, él mismo dice, «tengo ganas de reírme, de llorar; estoy llorando muchos estos días, y creo que hacerlo es un signo de valentía y de demostrar como eres». Pues entonces, ¿por qué no somos valientes? Tenemos que sacar todo lo que acumulamos porque opositar es como un trabajo, hay días muy productivos pero otros que desearías no haberte levantado y te minan anímicamente. Tengo amigos que se han dejado el alma, no han escatimado en cursos, en material, lo han dado TODO. ¿Y? Por unas cosas y otras, se cayeron en la entrevista o peor, en los psicotécnicos, siendo ellos muy aptos para esta profesión, y amando con locura este uniforme. Para que luego te digan que es fácil opositar, «es que el novio de mi prima lo sacó en 6 meses...» Pues va a ser que no, bonita. Esto es un camino muy duro, pero al final solamente el que tiene capacidad de sufrimiento, de aguante, de espera, es el que se lleva el apto final. No porque seas muy rápido vas a llegar antes, no, porque te vas a cansar antes del que va a su ritmo, poco a poco, paso a paso, partido a partido... Y claro, como no creas en ti, no hay nada que hacer. Ser fiel a tu objetivo. 

Para despedirme, quiero hacer mención por supuesto a mi amada promoción, la #XXXIV, llevamos jurados medio año, disfrutando como niños de esta maravillosa profesión, ya como policías, ¡muy grandes compis! También a la #XXXV, en prácticas, empapándose de vivencias, experiencias y día a día. De la #XXXVI, como ya comentaba antes, año raro pero igualmente disfrutable, estáis en vuestra casa, compañeros. Y por último, desearles toda la suerte del mundo a la #XXXVII, en la cual tengo muchos amigos que deseo que formen parte de este cuerpo, pronto y estoy seguro que lo van a conseguir. Tampoco me olvido de mis compis de verde, que en enero empiezan su formación. ¡Ánimo! 

Nos vemos en la próxima, amigos y amigas. 👋💙
¡Os deseo una FELIZ NAVIDAD! 🎅🎄



Y recuerda: «Como si fueras a morir mañana».

En especial recuerdo a todas las víctimas, directas e indirectas de este terrible virus. Por vosotros. Por ellos.


sábado, 25 de abril de 2020

¿Por qué soy policía?

¡Hola compis! ¿Cómo estáis? Espero que bien, que estéis llevando esta situación lo mejor posible, cerca de los vuestros y con salud. A los que habéis perdido a un ser querido, os deseo mucha fuerza y ánimo para poder llegar cuanto antes al final de esta pesadilla. Es por eso que he decidido escribir algo para levantar la moral y el ánimo a todos, en especial a los compañeros de la XXXVI que están pendientes del resultado de la entrevista, a los de la XXXV que esperan con muchas ganas poder salir de prácticas a la calle, también a los de la XXXVII que inician su camino, con mucha ilusión y motivación y por supuesto, a mi promoción, la XXXIV, porque es probable que tengamos una jura un tanto agridulce, pero lo importante es salir de esta situación y poder volver a la normalidad lo antes posible. Va por todos vosotros.



Me cambio en el vestuario frente a mi taquilla, monto la HK y la meto en la funda. Me coloco la defensa en el tahalí y cojo la mochila. Hago una última parada en el baño, paro frente al espejo y me miro a los ojos. Observo todo lo que tengo a mi alrededor, a veces lo necesitamos para saber dónde estamos y qué hemos conseguido. Soy policía y me dispongo a patrullar. Estaré 9 horas vigilando las calles, atendiendo cada llamada, al servicio del ciudadano. 

Pero, ¿por qué? ¿Por qué no buscarme algún trabajo más cómodo? Un trabajo de 9 a 14 sentado en una oficina, por ejemplo. ¿Por qué decidí dejarlo todo y enfrascarme en una oposición que no me aseguraba nada? ¿Por qué me pierdo el cumpleaños de mi pareja? ¿Por qué no puedo cenar con mi familia en un día señalado? ¿Por qué no tengo un horario fijo? ¿Por qué tengo que aguantar los abucheos, faltas de respeto e insultos desde un balcón mientras hago mi trabajo? ¿Por qué no recibo el apoyo de mis jefes mientras me juego la vida cada vez que me subo a un zeta sin medios adecuados para mi protección?

Sencillamente porque nací para esto, no sé hacer otra cosa. Tener la conciencia más que tranquila de que estoy aportando mi granito de arena para que la sociedad sea algo mejor. Recibir por parte de los ciudadanos un “gracias” y una sonrisa por haberle ayudado en algo tan simple como parar el tráfico para que puedan cruzar la calle. Que un niño se ponga loco de contento cuando le saludas desde el zeta. Ser aplaudido desde los balcones por la gente mientras vitorean “VIVA LA POLICÍA NACIONAL”. Ser una referencia para aquellos que cada día luchan por ponerse este uniforme, dar esa pizca de motivación que a veces ven tan lejos. Esas miradas de admiración, de orgullo... Llegar a casa y abrazar a los míos. 

Aunque a veces hay momentos muy jodidos. ¿Y sabéis qué? Que también somos humanos, tenemos sentimientos, muchas veces tenemos que ocultarlos, hacer de tripas corazón, pero al final soportamos muchas situaciones difíciles y estresantes. A veces es necesario romper y llorar, porque es muy difícil desconectar de este trabajo. Y tu familia lo sabe y sufre, sufre porque teme que algún día llamen a la puerta y sean dos compañeros los que estén ahí, intentando dar una noticia que les romperá en trozos muy pequeños. Porque habrás dado tu vida por los demás, estarás volando hacia arriba, serás un ángel de azul cuidando de todos y por ello estarás orgulloso. Es esto lo que hemos elegido, hemos elegido luchar cada día y enfrentarnos a las injusticias, hemos decidido cumplir un juramento, hemos decidido servir y proteger. Somos seres incomprendidos, a veces el rechazo de gran parte de la sociedad, "los malos de la película", pero lo hacemos rodeados de hermanos y hermanas como una gran familia. 

Y por todo esto, ¿merece la pena? 

Indudablemente, si volviese atrás en el tiempo, volvería a elegir esta profesión, volvería a sacrificar momentos, volvería a matarme a estudiar, volvería a sufrir en el 1000, volvería a comerme la cabeza con la entrevista, en definitiva, volvería a cumplir el sueño de mi vida.

Cuando algo te hace feliz, es porque lo sientes dentro. Ya lo decía Confucio, "elige un trabajo que te apasione y no tendrás que trabajar ni un solo día de tu vida." Ser policía es esto, es disfrutar de una forma de vida, un estilo de vida diferente al resto. Proteger y salvar la vida de inocentes desde la modestia y la humildad pero siempre con honor, orgullo y dignidad.

Terminar el turno, llegar a casa, cerrar los ojos y sentir como se eriza el vello de todo tu cuerpo mientras resuena en tu cabeza: 
 «SOY POLICÍA».

jueves, 9 de marzo de 2017

La vida del opositor

Hola compis, ayer estaba leyendo uno de los capítulos del fantástico libro de Manuel Damián Cantero Berlanga, llamado "Cómo ser policía y no morir en el intento", este capítulo en concreto hablaba de la vida del opositor y me encantó, tanto que dije mañana toca hablar del opositor, de todo lo que le rodea, de cómo puede llegar a afectarte a ti y a los tuyos una oposición de tal calibre como es la nuestra. ¡Allá vamos!

quiéretemucho,com
Llega un día que decides opositar, ves que es una buena oportunidad, te informas un poco y al lío. Creo que esta parte es en la que ya te ves con el uniforme puesto, una sensación de euforia te inunda, buen humor, optimismo nivel dios... Lo primero de todo es una buena academia, en la cual te proporcionen un temario competente, por lo que a buscar como locos, preguntas a otros opositores, rastreas en foros, no paras.. Probablemente tengas que mudarte a otra ciudad y eso conlleva buscarte piso, y más gastos. Para hacer deporte necesitas ropa, pues al Decathlon de turno y más pasta, para mi esta etapa es engañosa, pues no sabes lo que te viene encima hasta que realmente te ves con el tema de la Unión Europea, por poner un ejemplo, y dedícale horas y horas. Habrá días que te levantarás y sabrás que tarde o temprano llevarás ese escudo tan soñado en el pecho de tu uniforme, otros te darán ganas de tirar la toalla porque no lo ves nada claro... Es duro, muy duro. Tus padres te ven ya dentro porque ven que no paras, te esfuerzas, no sales, pero no saben lo jodido que puede llegar a ser, porque como mencioné en un post anterior, puedes tener la mala suerte de tirar dos veces la valla en el circuito y tirar por la borda muchos meses de preparación, de mucho sufrimiento. Qué decir de los que te rodean, ya sean padres o pareja, ellos también lo sufren a su manera.

Euribor

En definitiva, la vida del opositor no es fácil, pero empezando desde el principio con mucha constancia, disciplina en los horarios, sabiendo que es una carrera de fondo, una maratón, y aguantando cada envite que recibirás, sabes que lo sacarás y que cumplirás tu sueño. No me canso de repetirlo, aquí y en tuiter. ¡ÁNIMO COMPAÑEROS! ¡POR NUESTRO SUEÑO!