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martes, 7 de julio de 2020

Promoción XXXIV. Una historia de policías.



Suena el despertador, una sensación extraña invade todo tu cuerpo. Sabes que no es un día cualquiera. Está todo preparado encima de la mesa, lo imprimiste ayer y mientras lo rellenabas, un ligero escalofrío te recorría todo el cuerpo. Es la instancia para realizar la oposición a la Escala Básica de la Policía Nacional.



Tienes la sensación de que este año será distinto, has aprendido de errores pasados, y lo que es más importante, tienes más ilusión y ganas que el año pasado, cuando ese par de preguntas y esas palabras tan raras, pero, sobre todo, esa inexperiencia, te hicieron caer. 

Después de ese día vinieron auténticas montañas rusas. Momentos que querrías olvidar, otros que nunca lo harás. Días grises en los que no veías nada claro, días soleados donde te veías subido en el zeta o haciendo una troncha en el Apolo. Tiraste mucho la valla en el circuito, llegaste a sangrar en las palmas de las manos de la barra, vomitaste al terminar una mísera serie de 200...

Pero todas esas dudas se disipaban conforme ibas aprobando fases, llegaste al examen de teoría y ortografía y las dudas de antaño volvían a florecer, pero esta vez no te iban a vencer, las miraste a los ojos y dijiste que te tocaba a ti, y así fue. Aprobar esta fase fue una liberación, lo sabías y te hizo más fuerte, te hizo pensar que podías conseguirlo. Después llegó uno de los momentos más temidos por cada opositor, la dichosa entrevista. Ahí estabas, con tu traje y muchos, muchos nervios y dudas. ¿Y qué pasó? Que pudiste con todo. Y aprobaste, sí, aprobaste la puta oposición. Y digo puta, porque lo es, porque ves a gente que quieres abandonarte, porque pierdes momentos irrepetibles, porque ves caer a compañeros que sabes que son muy aptos para esta profesión... 

Llegó el día de comenzar una etapa que sería inolvidable, la Escuela Nacional de Policía. Nervios, nervios y más nervios, pero nervios bonitos, ya me entendéis. Conoces a tres personas que serán tus compañeros de habitación nueve meses, así como suena... Experiencias maravillosas, anécdotas inverosímiles, momentos únicos. Reír hasta no poder más, llorar en momentos jodidos, hacer piña para sobreponerse a los problemas. ¡Qué rápido pasó todo!

Pero tocaba la realidad, la calle. Empezábamos las prácticas, ¿estábamos preparados? Nadie lo está, lo que yo he aprendido es que cada día es un día distinto, cada día aprendo una cosa nueva, te fijas en los compañeros veteranos que un día estuvieron en tu piel y tuvieron las mismas dudas que tú, y te empapas de sus conocimientos que van más allá de un libro. Han sido meses muy gratificantes en todos los aspectos, desde llegar a una ciudad nueva sin conocer a nadie, a integrarte totalmente y que tus compis te hagan sentir como si estuvieses en tu propia casa. 



Si a eso además le sumas una pandemia mundial, y un confinamiento total de la población durante casi tres meses, suena a película, ¿verdad? Pues así se recordará a la Promoción XXXIV, la que estando de prácticas tuvo cara a cara a un "bicho cabrón". Y con eso creces y maduras, aunque solo lleves unos meses en la profesión, creedme. Llegó el momento de la jura, o, mejor dicho, de la "no jura". Todos sabíamos que iba a ser imposible juntar a tanta gente en la Escuela Nacional de Policía, pero siempre quedaba esa posibilidad, al menos en mi caso, tenía muchísimas ganas de volver a ver a mucha gente, en especial a mis tres inseparables hermanos. Cuando ya parecía que no íbamos a tener ni un triste acto, organizaron algo por provincias, y aunque parecía algo cutre, en mi caso que éramos pocos de prácticas en plantilla, fue un acto muy emotivo y cercano, totalmente distinto al que hubiese sido en Ávila, la primera promoción de policías que juraba el cargo en la ciudad donde estaba destinado. Mi familia me pudo ver en primera línea, cosa impensable en Ávila. Y eso es lo que más ilusión me hizo.



Y así acabó el proceso que iniciamos el día 18 de abril del año 2017, cuando se publicó en el BOE la resolución por la que se convocaban plazas para la Escala Básica del Cuerpo Nacional de Policía. Un sueño que comenzó estando muy lejos, se convirtió en realidad tras unos años de esfuerzo y constancia. 
Y aquí viene la pregunta que muchos se hacen cuando ven tan lejano convertirse en lo que quieren, ¿es posible cumplir tu sueño? Y yo respondo, SÍ. Tan posible que está en tus manos.

Y hasta aquí esta entrada, la última de un largo proceso. Y, para terminar, aunque las dedicatorias se ponen al principio de los libros, yo lo voy a hacer ahora, porque ¿qué sería de esta entrada sin dedicarle unas palabras a todos y aquellos que han sufrido tanto o nos han visto sufrir desde la otra parte de la oposición? En primer lugar, a cada uno de los 3.177 compañeros que han jurado el cargo, sin duda estáis ahí porque lo habéis merecido. Después viene la familia, la que con ilusión te veía levantarte a las 7 de la mañana a estudiar y te vio con el traje de gala y el escudo de la Policía Nacional en el pecho el día 30 de junio de 2020, los que más han sufrido junto con vosotros, verdaderamente merecen un pedestal. Y por último esas personas que en su día comenzaron el camino con vosotros, y por circunstancias de la vida, se tuvieron que ir y por aquellas que de una manera u otra han aparecido y os están demostrando mucho día tras día. Va por vosotros.

 ¡VIVA LA PROMOCIÓN XXXIV! ¡VIVA LA POLICÍA NACIONAL! ¡VIVA ESPAÑA!



A mis padres, mi hermano y mi abuela. 
A mis hermanos A, V y JA. 
A mis amigos. 
A ti, P.
Gracias.


 

sábado, 25 de abril de 2020

¿Por qué soy policía?

¡Hola compis! ¿Cómo estáis? Espero que bien, que estéis llevando esta situación lo mejor posible, cerca de los vuestros y con salud. A los que habéis perdido a un ser querido, os deseo mucha fuerza y ánimo para poder llegar cuanto antes al final de esta pesadilla. Es por eso que he decidido escribir algo para levantar la moral y el ánimo a todos, en especial a los compañeros de la XXXVI que están pendientes del resultado de la entrevista, a los de la XXXV que esperan con muchas ganas poder salir de prácticas a la calle, también a los de la XXXVII que inician su camino, con mucha ilusión y motivación y por supuesto, a mi promoción, la XXXIV, porque es probable que tengamos una jura un tanto agridulce, pero lo importante es salir de esta situación y poder volver a la normalidad lo antes posible. Va por todos vosotros.



Me cambio en el vestuario frente a mi taquilla, monto la HK y la meto en la funda. Me coloco la defensa en el tahalí y cojo la mochila. Hago una última parada en el baño, paro frente al espejo y me miro a los ojos. Observo todo lo que tengo a mi alrededor, a veces lo necesitamos para saber dónde estamos y qué hemos conseguido. Soy policía y me dispongo a patrullar. Estaré 9 horas vigilando las calles, atendiendo cada llamada, al servicio del ciudadano. 

Pero, ¿por qué? ¿Por qué no buscarme algún trabajo más cómodo? Un trabajo de 9 a 14 sentado en una oficina, por ejemplo. ¿Por qué decidí dejarlo todo y enfrascarme en una oposición que no me aseguraba nada? ¿Por qué me pierdo el cumpleaños de mi pareja? ¿Por qué no puedo cenar con mi familia en un día señalado? ¿Por qué no tengo un horario fijo? ¿Por qué tengo que aguantar los abucheos, faltas de respeto e insultos desde un balcón mientras hago mi trabajo? ¿Por qué no recibo el apoyo de mis jefes mientras me juego la vida cada vez que me subo a un zeta sin medios adecuados para mi protección?

Sencillamente porque nací para esto, no sé hacer otra cosa. Tener la conciencia más que tranquila de que estoy aportando mi granito de arena para que la sociedad sea algo mejor. Recibir por parte de los ciudadanos un “gracias” y una sonrisa por haberle ayudado en algo tan simple como parar el tráfico para que puedan cruzar la calle. Que un niño se ponga loco de contento cuando le saludas desde el zeta. Ser aplaudido desde los balcones por la gente mientras vitorean “VIVA LA POLICÍA NACIONAL”. Ser una referencia para aquellos que cada día luchan por ponerse este uniforme, dar esa pizca de motivación que a veces ven tan lejos. Esas miradas de admiración, de orgullo... Llegar a casa y abrazar a los míos. 

Aunque a veces hay momentos muy jodidos. ¿Y sabéis qué? Que también somos humanos, tenemos sentimientos, muchas veces tenemos que ocultarlos, hacer de tripas corazón, pero al final soportamos muchas situaciones difíciles y estresantes. A veces es necesario romper y llorar, porque es muy difícil desconectar de este trabajo. Y tu familia lo sabe y sufre, sufre porque teme que algún día llamen a la puerta y sean dos compañeros los que estén ahí, intentando dar una noticia que les romperá en trozos muy pequeños. Porque habrás dado tu vida por los demás, estarás volando hacia arriba, serás un ángel de azul cuidando de todos y por ello estarás orgulloso. Es esto lo que hemos elegido, hemos elegido luchar cada día y enfrentarnos a las injusticias, hemos decidido cumplir un juramento, hemos decidido servir y proteger. Somos seres incomprendidos, a veces el rechazo de gran parte de la sociedad, "los malos de la película", pero lo hacemos rodeados de hermanos y hermanas como una gran familia. 

Y por todo esto, ¿merece la pena? 

Indudablemente, si volviese atrás en el tiempo, volvería a elegir esta profesión, volvería a sacrificar momentos, volvería a matarme a estudiar, volvería a sufrir en el 1000, volvería a comerme la cabeza con la entrevista, en definitiva, volvería a cumplir el sueño de mi vida.

Cuando algo te hace feliz, es porque lo sientes dentro. Ya lo decía Confucio, "elige un trabajo que te apasione y no tendrás que trabajar ni un solo día de tu vida." Ser policía es esto, es disfrutar de una forma de vida, un estilo de vida diferente al resto. Proteger y salvar la vida de inocentes desde la modestia y la humildad pero siempre con honor, orgullo y dignidad.

Terminar el turno, llegar a casa, cerrar los ojos y sentir como se eriza el vello de todo tu cuerpo mientras resuena en tu cabeza: 
 «SOY POLICÍA».

lunes, 17 de febrero de 2020

Relatos y Anécdotas policiales II: Los primeros días

¿Cómo estáis amigos? He vuelto de nuevo, aquí tenéis un relato que realmente me pasó, por lo que es totalmente verídico. He cambiado los nombres pero por lo demás, todo real. Espero que os guste y lo compartáis. Aquí lo tenéis.



Miraba impaciente el reloj. Quería llegar con tiempo, era mi segundo día de prácticas. El primero había sido un cúmulo de sensaciones. Primera vez en la calle con el uniforme, primera vez que cogía un zeta, primer servicio de mi carrera, primera vez que pasaba una filiación por radio...
Era la hora, tenía la mochila preparada desde hacía un rato, me aseguré que estaba todo dentro y cerré con llave la puerta de mi casa. En el ascensor, frente al espejo, ahí estaba, lo había conseguido, me iba a currar, a currar como policía. De camino a comisaría, observaba esas caras que se cruzaban conmigo imaginando servicios que tendría con ellos a lo largo de este año de aprendizaje.
Giro la esquina, ahí está, la bandera de España, he llegado a casa, mi segunda casa. Paso con orgullo por la puerta.

—Buenas tardes.—Saludo a mi compañero de seguridad y este me lo devuelve, nos miramos, me acerco y le digo que soy un compañero de prácticas, me da la bienvenida a la comisaría con un gran apretón de manos.
—Para lo que necesites, compañero.—Me dice cuando me alejo dirección a los vestuarios.

Llego pronto, bastante pronto, el vestuario está en completo silencio. Me dirijo a mi taquilla, está casi al fondo, en el penúltimo pasillo. Cada taquilla es un mundo, pegatinas de todo tipo, botas, algunas están abiertas, otras cerradas con candados gigantes... Llego a la mía, mi nombre junto a policía en prácticas reza sobre una pegatina mal puesta. La abro, está todo ahí, lo que guardaba en aquel pequeñito armario de la ENP, ahora está en la taquilla de una comisaría de España.

Me siento en un pequeño banco y empiezo a cambiarme, sin pausa pero sin prisa, asegurándome que llevo todo. Ya empiezan a llegar compañeros, se les escucha hablando de su vida cotidiana, uno cuenta un chiste, nos echamos a reír, en el turno de hoy hay muy buen ambiente, eso se nota.

Llega el turno saliente, mientras me da el equipo y las llaves del zeta, me comenta que ha sido una mañana tranquila. Mi binomio está esperándome en la puerta, lo conocí ayer, me inspira mucha confianza, lleva ya 12 años en esta empresa. Me subo en el zeta, empezamos a charlar, cuando estamos aparcando en la cafetería para tomar el obligado café entra una llamada:

—Zulú 2 para Alpha 0. Tome nota del comunicado. Diríjase a la calle Acacias número 2, ahí les está esperando el presidente de la comunidad. Al parecer llevan sin ver bastante tiempo a un vecino.—
—Recibido Alpha 0, vamos para allá.—Respondo a través del equipo.

Me mira mi compañero, y asintiendo con la cabeza me dice:
—Probablemente sea lo que te imaginas.—Yo ya empiezo a mentalizarme de lo que nos podemos encontrar. Llegamos al lugar, hay un hombre fumando en la puerta. Se presenta como el presidente de la comunidad.

—Llevamos sin ver a Antonio más de tres semanas al menos, es muy raro, siempre va a la misma hora al bar de en frente.—Comenta el presidente. Nos dice que vive en el 3º, por lo que subimos y llamamos al timbre. No contesta nadie. Me da la sensación de escuchar algo, acerco el oído a la puerta y distingo lo que claramente es la televisión encendida. Pinta mal.

—¿Tiene familiares?—Pregunta mi compañero. Antes de llamar a los bomberos para proceder a abrir la puerta, tenemos que agotar todas las posibilidades.
—Tiene un hermano, pero no tengo el número ni nada.—Contesta el presidente.

Contactamos con Sala para hacer las gestiones oportunas y conseguir el teléfono del hermano de esta persona. Hay suerte, viene hacia el piso con una copia de la llave. No hará falta que vengan los bomberos. Estoy nervioso, noto algo en mi interior. La espera se me está haciendo eterna. El compañero me tranquiliza. Se escuchan pasos por las escaleras, es el hermano, y viene con su mujer. Se les ve bastante intranquilos.

Dice que normalmente habla por teléfono con él cada 15 días, pero no es raro que pase más tiempo ya que su hermano es muy introvertido, nunca ha tenido pareja.
—Es muy suyo.—También añade que su cumpleaños fue la semana pasada, y no le cogió el teléfono, pero no se preocupó, ya que no era la primera vez que ocurría.

Nos da la llave, la coge mi compañero. La mete en la cerradura, se gira hacia ellos y les advierte simplemente con la mirada, en esa mirada se entiende perfectamente que lo más probable es que haya fallecido. Ellos lo aceptan, pero están la mar de nerviosos, la tensión se corta con un cuchillo. Me tiemblan un poco las piernas. Gira la llave, hay algo que va mal, está atascada. Coge la defensa y a modo de martillo, asesta un par de golpes hasta que la cerradura cede y consigue abrir la puerta.

Pasamos mi compañero y yo, la realidad nos asesta un golpe en plena cara, el olor es nauseabundo, muy fuerte. Lo paso mal, se me revuelve el estómago. Él va hacia una parte del piso, yo voy hacia el otro lado. Es un piso muy grande, antiguo, los muebles lo atesoran. Pocas fotografías en las paredes. Cuando llego al final de un largo pasillo, el olor se hace más intenso, llego al salón y veo la tele encendida, atisbo una figura en el sofá. Es él. Es un momento difícil, por su aspecto lleva muchos días fallecido. Llega mi compañero, nos miramos, tenemos que comunicárselo a su hermano. Es la primera vez que estoy en una situación así. Antes de salir, abrimos todas las ventanas ya que estamos en pleno verano y hace mucha calor.

Están esperando en la puerta, ellos ya lo saben, pero mi compañero se lo confirma.
—Lo siento mucho.—Se echan a llorar, es un momento muy duro. Me vuelven a temblar las piernas mientras intentamos tranquilizarlos. Decidimos que lo mejor es cerrar la puerta y bajar al portal. Comunicamos a Sala que es positivo y se inicia el correspondiente protocolo. Mientras tanto, intento asimilar lo que acabo de ver, lo que acabo de sentir, es la primera vez que estoy presente cuando se le comunica a alguien que un familiar ha fallecido, es muy triste, pero tenemos que transmitirles paz y tranquilidad.

Llegan los compañeros de Científica, los servicios funerarios... Seguimos ahí hasta que finaliza completamente el protocolo, y se llevan al fallecido. Nos quedamos de nuevo con los familiares. Les decimos que si necesitan cualquier cosa, que no duden en llamar.
—Muchísimas gracias agentes, por todo, han sido muy amables y muy comprensivos.—Nos dan un apretón de manos y nos marchamos del lugar.

Nos subimos al zeta, antes de arrancar, el compañero me mira y me dice:

 —Esto es ser policía, compañero.—







viernes, 20 de diciembre de 2019

Relatos y Anécdotas policiales I: La despedida

¡Compis! Estoy por aquí de nuevo, y bueno, hoy estrenamos una nueva sección en el blog. Os pregunté por Twitter y os gustó la idea, idea que por cierto me dio un buen amigo, hermano y compañero mío. Este primer relato es suyo y me emocionó mucho, pues soy parte de él. He cambiado los nombres por tema de privacidad. Y nada, una vez hecha la presentación, allá va.


El último día que nos despertamos juntos en la habitación 116, fue temprano y tomamos el desayuno en la habitación. Había momentos de silencio, pero era un silencio distinto, era diferente a otros días porque sabíamos que la historia tan bonita que empezó el día 10 de septiembre de 2018 llegaba a su fin. Recogimos todas nuestras cosas e hicimos la maleta por última vez. Llegó el momento más duro, la despedida. Yo tenía que bajar, elegir el destino y me tendría que ir sabiendo que cuando volviese a coger la maleta ya no estaría ninguno de mis tres grandes amigos. Fue el momento del año, Iván y yo no nos pudimos contener, Manu y Jesús llevaban la procesión por dentro pero también se les notaba tristes. Fue un momento duro, pero sabiendo que la ENP me había dado tres nuevos hermanos. Bajé al auditorio con algunos compañeros de sección y lo que debía de ser un gran instante de mi vida lo pasé con un poco de tristeza porque sabía que ya no iba a vivir más grandes momentos con tan grandes hermanos. Al final elegí lo que quería, pero por los pelos, ya que solo quedaban 6 plazas de mi destino. Después fui a recoger mi arma a la galería de tiro y estuve esperando al menos 2 horas en la cola. En esa espera te ibas despidiendo de algunos compañeros que te cruzabas, ya que ellos ya habían recogido su respectiva arma. También conocí a otros que eligieron el mismo destino que yo. Recogí el arma y fui para la habitación a coger la maleta. Era la última vez que entraba a la 116, pero ya no la sentía como mía, estaba vacía. Vacía de nuestras pertenencias. Sin nosotros dentro. Cuantos momentos buenos y cuantas historias aguardan las habitaciones de la Escuela Nacional de Policía. Camino a la puerta de la Escuela, era la última vez que escuchaba ese ruido de maletas por las aceras. Ahora sí, abandonaba la Escuela, esa Escuela que me ha dado tanto.


¿Qué? ¿Os ha gustado? Momentos especiales los de esa 116. Pues nada compañeros, espero vuestros relatos y anécdotas, puede ser una gran idea compartirlos con todos. Ya os dije, podéis mandarlos a través del correo persiguiendounsueno@outlook.es y a través de Mensaje Directo en Twitter. 
Dicho esto, os deseo FELIZ NAVIDAD. Ha sido un gran año para muchos y de aprendizaje para otros, estoy seguro que el próximo será aún mejor. 



jueves, 17 de octubre de 2019

Prácticas, los primeros días. #XXXIV

¡Hola compis! Ya estoy por aquí de nuevo, con muchas ganas de contaros cosas. Ya son tres meses desde que empecé las prácticas y es increíble lo rápido que se han pasado. De momento solamente he estado en Seguridad Ciudadana y un poco en Extranjería, pero qué gozada compañeros, me encanta todo. Tengo que decir que desde el primer día los compañeros veteranos se han portado de lujo con nosotros, nos han acogido estupendamente, demostrando una cercanía y un buen rollo que nos ha ayudado a integrarnos como uno más en la plantilla. Y bueno, os voy a hablar de como fueron los primeros días, que obviamente son los más difíciles pero que los combates con una ilusión y unas ganas acojonantes.



Empezamos el 16 de julio, estábamos citados para ese día y ya se comentaba que iba a ser una charla con nuestra tutora, conocer a los compañeros y una visita por las dependencias. Y aunque solo fuese eso, los nervios estaban a flor de piel. Yo lo cierto es que fui una semana antes y estuve charlando con algunos compañeros y al menos tenía alguna idea de donde estaba cada cosa. Nos repartieron las llaves de la taquilla y nos cambiamos de ropa, era una sensación distinta a la que sentía en Ávila cuando me ponía el uniforme, ahora ya estaba en una comisaría real, quizás pareciese una tontería pero esa era mi sensación. Conocí a los demás compañeros de prácticas y cual fue mi sorpresa que había un par que eran vecinos de sección, por lo tanto pues me sonaban sus caras. Estuvimos charlando un poco, y vino la tutora, nos enseñó las dependencias y fuimos a una sala para explicarnos junto con el comisario, como iba a transcurrir esta bonita etapa. Empezamos igual que en la ENP, presentándonos uno a uno, esta vez ya sin la vergüenza que se pasa en las primeras veces. Nos repartieron nuestros cuadrantes y la tutora nos fue conduciendo hasta la Brigada en la que empezaríamos nuestra andadura.

Como ya he dicho, empecé en Seguridad Ciudadana, comentar que haces desde servicios de zetas, de paisano, conducciones de presos hasta incluso servicios con la UPR. Una vez ahí, nos presentaron al jefe de la Brigada y nos repartieron los chalecos de dotación colectiva que había allí. Es una pena que lleguemos a este punto, tener que usar un chaleco de talla única con bastante años de antigüedad, otra opción es pagarte tú mismo uno nuevo, pero bueno, eso es otra historia. Después nos dijeron la hora en la que empezábamos al día siguiente, a mi me tocaría el primer turno de zetas, 6 de la mañana. Nada más saberlo, ya tenía ese cosquilleo en el estómago que muchos habéis vivido, y a otros os falta menos para sentir.

Sobra decir que no dormí nada, imposible, era visualizar y visualizar el primer día. ¿Cómo será mi compañero?, ¿cómo reaccionaré a cualquier intervención?, ¿estaré a la altura? Te inundan muchas dudas, sientes que estás muy verde. Pero es normal, muy normal. Me levanté muy temprano, para coger tiempo de sobra. Café solo y para Comisaría. Vas andando por la calle, y vas hablando contigo mismo. "Lo he logrado, voy a empezar el primer servicio de mi carrera policial". Te acuerdas de muchos momentos difíciles en tu vida, de momentos de bajón, de tirar la toalla, de pensar que por mucho que lo intente no lo voy a conseguir, te hace sentirte muy fuerte anímicamente, muy poderoso mentalmente. Me vestí, y subí a la Brigada a esperar a mi compañero. Cual fue mi sorpresa, que él subió corriendo y sin presentarnos me dice: ¡Compañero, vámonos que tenemos un servicio urgente!

¡EMPIEZA LA FIESTA!

¿Qué puedo decir hasta la fecha de hoy? Solamente cosas positivas. Estoy aprendiendo una barbaridad de cosas, soltándome más y más en el día a día policial, conociendo el buen compañerismo que hay dentro de una plantilla, la camaradería de pasar 8, 9 o 10 horas con una persona en un coche. Hago un breve inciso aquí para decir algo sobre algo que se me vino a la cabeza durante una larga noche de patrullaje, allí en la ENP tenemos que convivir muchas horas con otros tres compañeros, es ahí donde se empieza a sentir esa camaradería y donde ves si vas a ser buen compañero o no. Por supuesto que ves cosas desagradables, mi segundo día ya tuve un fallecido en circunstancias nada halagüeñas, familias desestructuradas, malos tratos, personas drogodependientes... Pero es parte de la vida policial, y necesitas hacer de tripas corazón y hacerte un caparazón para no llevarte las cosas a casa y que te afecte personalmente.



Y nada, hasta aquí he llegado hoy, espero que os haya gustado tanto como me está gustando a mi esta maravillosa profesión. Aprovecho para dar la enhorabuena a los compañeros de la XXXV que ya llevan un mes en la ENP, a los de la XXXVI que tienen un poquito más cerca su sueño y a los que han caído que les servirá de experiencia y conseguirán saciar sus ambiciones muy pronto.



🚔 ¡UN ABRAZO AMIGOS! 🚔




viernes, 21 de junio de 2019

Una etapa acaba, otra empieza. #XXXIV

Fin. Se acabó. C'est fini, como dirían los franceses.



Parece que fue ayer cuando me despedía de los míos en el coche, bajaba la maleta y hacía cola para entrar en la que iba a ser mi casa por 9 meses. Han sido 9 meses de muchas emociones, emociones de todo tipo. Desde la ilusión por conocer a los que iban a ser mis compañeros de habitación, la incertidumbre de pensar ¿les caeré bien? ¿cómo encajaré? ¿me adaptaré? Nunca olvidaré el gran momento del uniforme, es ahí cuando ves cumplido tu sueño, cuando estás abriendo la caja, y en cualquier prenda ves las dos palabras mágicas "policía nacional" y la bandera de España, eso no se puede describir. Tampoco la primera impresión de ver tu aula, sentado junto a otros 45 compañeros, con las caras rebosantes de ilusión, con ganas de empaparse de nuevos conocimientos. Como olvidar el día que recibí el arma, abrir el maletín y encontrártela ahí. La primera vez que tocaba la pista de atletismo pero esta vez como alumno, aunque con el paso del tiempo le cogimos un asco infinito. Otro momento mágico para mi fue mi primer acto como policía alumno en el campo de fútbol, escuchar los tres himnos, el de España, de la Policía Nacional y La muerte no es el final fue simplemente emotivo, llegué incluso a emocionarme.

Pero también hay momentos jodidos, no nos engañemos, y bueno yo puedo decir que en la balanza, los buenos superan a los malos por goleada. Tuve un encontronazo con el famoso "A" que me costó la tarjeta. Fue una auténtica tontería que se podría haber solucionado de otra manera teniendo en cuenta la magnitud del incidente, ese día me cabreé muchísimo y creo que ha sido, preguntando a mis compañeros que han convivido conmigo todo este tiempo, el único cabreo que he pillado en la Escuela. Afortunadamente, y yo añado lógicamente, no acarreó sanción, solo fue un simple apercibimiento. También recuerdo un examen en la cual la cagué, y reconozco que fue por mi culpa, fue otro momento de bajón pero quitando esos, un año espectacular.

Pero con diferencia, los mejores recuerdos son los vividos con mis compañeros, bueno rectifico, con mis hermanos. Que cuatro personas encajen sin fisuras es difícil casi imposible diría yo, si a eso le sumas una habitación de dimensiones no muy amplias, puede ser una mala combinación. Pues lo nuestro ha sido "amor a primera vista", sencillamente ni una discusión en todo el año, NADA.
Desde las pelis por la noche (por cierto vaya peliculones les he puesto a los tres 😎), esas conversaciones tan extrañas como peculiares a altas horas de la madrugada, las salidas de los jueves...


Ese vínculo que creas con los compañeros es especial, además de los compañeros de habitación también los compañeros del pasillo. Con algunos compartes aficiones, con otros hasta tu tierra, es una sensación de camaradería única.

Los profesores, otra de las gratas sorpresas de la Escuela para mi. Puedo decir que el 80% de los profesores me han marcado profundamente, pedazo de profesionales pero sobretodo grandes personas humanas. Los consejos que nos han dado me han marcado mucho y sinceramente creo que serán esenciales en nuestras carreras profesionales. Aprender de sus experiencias personales ayuda mucho a comprender ciertos aspectos de la que será nuestra profesión.

Por último, no olvidaré el último día que pasamos en la Escuela. Preparándonos para bajar y elegir destino de prácticas. Los cuatro ahí sentados, sabiendo que nos teníamos que despedir pero retrasando el momento todo lo posible, aguantando las emociones como bien podíamos, hasta que uno rompe y se emociona, es un momento bonito y muy sentido, estamos entre hermanos. Hermanos de sangre.

Empezaba la entrada diciendo que es un final, el final de una etapa, pero también el principio de otra, el principio de una bonita y larga amistad. Se os quiere mucho cabrones. A, V y J.



#XXXIV #LaÚltimaYNosVamos #PersiguiendoUnSueño 💪👮💙

jueves, 27 de diciembre de 2018

El compañerismo.

¿Qué tal compañeros? Lo primero de todo, desearos una FELIZ NAVIDAD, que paséis estos días en familia y disfrutad todo lo que podáis, eso sí, cuidado con el coche y los excesos, lo pagamos todos. Aprovechando las "vacas" que nos han dado en la ENP, me apetecía escribir una entrada diferente a la que últimamente estaba publicando y aprovechando también la excusa de que llevamos ya más de 3 meses desde que empezamos.. Tengo que decir que el tiempo pasa increíblemente rápido y me temo que en menos de lo que canta un gallo estaremos eligiendo destino para prácticas. Pero bueno, a lo que iba, me gustaría escribir algo acerca de un valor que sabía que me iba a encontrar pero no a tanta intensidad, y que sinceramente, estoy orgulloso de que se promulgue. Os hablo del COMPAÑERISMO.


Cómo os acabo de decir, llevamos ya más de 3 meses y aunque parezca que es poco tiempo, ya hemos vivido "cosillas" entre los compañeros, se empieza a crear ese sentimiento de pertenencia a una corporación como la nuestra y eso conlleva que el compañerismo sea uno de los valores principales que aprendemos aquí, pero no lo aprendes porque te lo impongan, lo aprendes en el día a día, en la convivencia de tantas personas juntas, tantos egos. Aquí cada uno es de su padre y de su madre, por lo tanto, se puede imaginar el choque que puede haber entre 4 personas que conviven en una habitación tan pequeña como el salón de tu casa, y es ahí, dónde se empieza a forjar ese respeto, esa querencia por tu compañero y/o compañera.

¿Qué dice la Real Academia de la Lengua Española (RAE)? La palabra compañero implica un tipo de relación o vínculo que se establece entre personas y que tiene como características la bondad, el respeto y la confianza entre los miembros que son parte de ella. Ahí lo tenemos, una relación o
vínculo. Yo personalmente ya he vivido situaciones de gran compañerismo en la escuela y me siento orgulloso de los compañeros que tengo, ha sido una gran suerte encajar de la manera que todos hemos encajado y eso se premia con buenas dosis de buen rollo, bienestar y colegueo.

Un ejemplo muy reciente ha sido en la asignatura de inglés, donde compañeros que no controlaban y se les daba peor, han sido ayudados por otros que podrían haberse lucido sin problemas pero no, han tenido una actitud encomiable y todos a una hemos hecho un examen oral bastante bueno siendo felicitados por el profesor, para mí, eso es COMPAÑERISMO. Lo mismo puedo decir en defensa personal, asignatura primeriza y virgen para muchos de nosotros, que gracias a compañeros con una formación más amplia en la materia nos ha resultado mucho más asequible de lo que parecería en un principio. También se han producido cambios de servicios para beneficiar a compañeros de Canarias que tenían la oportunidad de poder visitar a los suyos, eso es COMPAÑERISMO. Tampoco voy a negar de los que van a su rollo, y priman la individualidad por encima de todo, también los hay, pero afortunadamente pocos, y espero que se den cuenta y se apoyen en el compañero que tienen al lado.

En general, esta profesión crea ese vínculo tan especial de tener gente alrededor que se preocupa por ti, gente con la que compartes vivencias, experiencias, situaciones, a veces hasta aficiones y es que al fin y al cabo somos hermanos, compartimos la misma sangre, la sangre azul. Por lo que si habéis elegido esta profesión en base al individualismo, a ser más que nadie, a no tener en cuenta a los demás, a mirar por ti mismo.. ¡Error!


-No hay equipo sin los miembros individuales; un individuo nunca puede ser un equipo.-

-Guarda a tu compañero y amigo bajo la llave de tu propia vida.-

¡Eso es todo amigos! Espero que os haya gustado, lo dicho, a disfrutar de las vacaciones.
¡Un abrazo para todos!

Dedicado a vosotros hermanos, compañeros y amigos.
J, V y A.




domingo, 18 de noviembre de 2018

Mi primer mes en la ENP. II Parte.

🚨 ¡¡Atención H-50!! 🚨 Aquí Persiguiendo Un Sueño, ¿me recibe?🚔
¿Qué tal estáis compis? Os dejé con ganas de más la última entrada, ¿verdad? Jaja, lo bueno se hace esperar. La verdad es que aquí el tiempo no sobra por lo que os tengo que pedir disculpas por no actualizar tan a menudo.
Sigo: 😉

La famosa caja
Pues sí, el día había llegado, íbamos a ponernos el uniforme, nuestro uniforme. Quedamos en la explanada de la entrada, la delegada nos hizo formar, que básicamente es ponerse en fila de tres por orden alfabético, y esperamos hasta que nos dieron la orden de acercarnos donde estaban las cajas. Nos llamaban por apellidos y nos daban una caja bastante grande y además una mochila muy cargada. Casi no podíamos con ella, nos dieron permiso para irnos a nuestro bloque para abrirlas y probarnos todo. Sinceramente, el camino al bloque se me hizo eterno, ¡joder lo que pesaba la caja!, pero mereció la pena. Una vez dentro, mis compis de habitación y yo nos miramos y dijimos: "parece mentira que estemos a punto de abrir la famosa caja". Y así fue. La abrimos y empezamos a sacar todo. Dos polos de manga corta, dos polos de manga larga, dos pantalones, el cinturón, el cinto, las botas, la ropa de deporte... ¡Qué emoción! Pero el momento "gordo" fue cuando me lo probé por primera vez, una sensación indescriptible. Miré al espejo y vi a la persona más feliz del mundo, había cumplido mi sueño, llevaba ese precioso escudo en el pecho. La verdad es que es un momento que te deja sin palabras, estábamos los cuatro ahí, mirándonos unos a otros en un silencio sepulcral. Teníamos que probárnoslos para el día siguiente cambiar alguna cosa que no fuese de nuestra talla. A partir de ese momento ya teníamos que llevarlo puesto, se hacía muy raro pero estábamos encantados. 👮



Poco a poco fuimos conociendo a los compañeros de sección, nos dieron una serie de charlas sobre régimen interno, comidas, normas... Así pasó la primera semana. Luego empezamos las presentaciones de las asignaturas con los profesores, ellos contaban su vida profesional y como se iba a desarrollar la asignatura, y en casi todas, hicimos una presentación de nosotros para que nos conociesen mejor. También tocó ir a por los libros de texto, menuda "caminata" con 16 libros a cuestas... Y tuvimos que acostumbrarnos a una serie de normas de régimen interno que aunque al principio costaban bastante, ahora te salen de manera natural.

Otro día especial es cuando te dan la pistola, que en nuestro caso en el Cuerpo Nacional de Policía es la HK USP Compact. La coges, la observas, la tocas... Es una sensación muy rara, pero cuando ya empiezas a conocer sus partes y la manera correcta de funcionamiento, es muy agradable trabajar con ella en la galería. En mi caso nunca había cogido y menos disparado un arma. Tenerla cargada y lista para disparar es una responsabilidad, me produjo un gran respeto y el retroceso al apretar por primera vez la cola del disparador, o vulgarmente gatillo, fue importante. La verdad que se mejora muy rápido y estoy contento con mis progresos.

También fue una sensación muy extraña a la par que emotiva volver a pisar la pista de atletismo, esta vez ataviados con la ropa deportiva del CNP. La verdad que te llegaban recuerdos del día de la prueba, los dorsales, los familiares en las gradas animando... En cuanto a Defensa Personal, decir que he tenido suerte con el profesor y estoy aprendiendo muchísimo, estaba muy verde en el tema y poco a poco vamos cogiendo conceptos básicos. Una de las novedades este año es que no hay karategui, ha habido mucha polémica al respecto porque tenemos que utilizar la misma ropa que en Educación Física pero bueno, es lo que hay.


Otra cosa que siempre se ha comentado es la comida, y bueno, en mi experiencia ha ido de más a menos. La comida no es gran cosa la verdad, si no eres delicado, no vas a tener problemas. ¿Podría ser peor? Sí y mucho. Pero cuando uno llega con hambre se come todo y sin saber lo que es a veces. 😅

Y poco más durante este primer mes, sobre todo hacernos a la idea de donde estábamos. Ya os digo que levantarse, ponerse el uniforme y mirarse al espejo, es el combustible del día a día. Puedes tener un día chungo, que te salen las cosas mal, y simplemente el hecho de verte reflejado, te anima a seguir el día a día.

A los compis que oficialmente tienen el examen de teoría el 1 de diciembre, ya os diré algo muy pronto pero seguid trabajando, el trabajo silencioso es el mejor y el más gratificante. Prometo ir actualizando con más cositas.
¡Nos leemos pronto amigas y amigos!

► La elección, no la casualidad, determina tu destino◄ 

#ENP #LaÚltimaYNosVamos #XXXIV #XXXV #Ávila 💪👮💙

domingo, 21 de octubre de 2018

Mi primer mes en la ENP. I Parte.

¡¡¡¿¿¿Cómo estamos compis???¡¡¡ Aquí seguimos, no me había olvidado de vosotros, ha sido un mes bastante intenso y me hubiese gustado actualizar antes pero no importa, aquí va. Pues lo dicho, ya llevo un mes en la Escuela Nacional de Policía y antes de nada decir que antes de ir tenemos una idea preconcebida de reportajes que hemos visto, amigos y familiares que nos han contado, información que buscas.. Vale, después de cuatro semanas aquí, puedo decir que es mucho más que eso, una sensación acojonante. Empiezo.


El día de antes de ingresar en la escuela, decidimos visitar la ciudad amurallada, iba con mi familia y coincidió la Feria Medieval, por lo que Ávila tenía un toque bastante propio y fue una grata experiencia. Los nervios ya estaban a flor de piel, y constantemente te cruzabas con gente que sabías que iban a ser compañeros al día siguiente. Llegó la noche, y nos fuimos a dormir, soñé que iba a ser policía.

El desayuno fue en silencio, el viaje hacia la escuela, no más de 3 kilómetros, fue bastante curioso, mis padres me preguntaban el porqué de mi seriedad. Yo simplemente estaba en mi mundo, no terminaba de creérmelo. Cola interminable de coches en la famosa rotonda, miles y miles de caras que eran un auténtico poema. Me bajé del coche y me despedí de mi familia, fue muy emotivo pero me aguanté las lágrimas. Maleta, DNI y carta de bienvenida en mano, me dispuse a pasar otra vez por la seguridad como ya hice hacía un año, la diferencia era abismal, esta vez era para quedarme por 9 meses.

Nos reunieron a los que estábamos citados a las 8:30 de la mañana, en la explanada que hay justo en la puerta de entrada, y ahí tuvimos que estar más de una hora parados. Hubo desmayos, caras de nerviosismo, caras de ilusión, caras de incertidumbre.. Primero pasaron las chicas, y sí, es cómo luego salen en los reportajes, corriendo. Después nos tocó a nosotros, fuimos hacia dentro, al auditorio. Una vez dentro nos explicaron cuatro normas básicas y pasaron a recitar nuestros nombres para que bajásemos y pasásemos nuestra carta de bienvenida por el lector, todo esto corriendo, repito.

Una vez fuera, otra vez corriendo a buscar la maleta y a seguir a un policía que nos indicaría el camino hacia nuestro bloque. Se hizo muy largo, parecía que no iba a llegar, pero ahí estábamos, en frente de nuestro nuevo hogar. Empezó a decir nombres de cuatro en cuatro con el número de cada habitación. Llegó mi turno y me fui para dentro junto con tres personas más. Al llegar, nos quedamos los cuatro mirando y nos reímos, nos presentamos y hablamos un poquito. Yo ya conocía a dos del
día de la entrevista por lo que fue más sencillo. Ahora tocaba sortear las camas, armarios, estanterías y escritorios. Tuve suerte y me quedé con la cama de abajo (aunque es una real mierda para hacerla cada mañana), colocamos un poco la ropa y nos fuimos a ver un poco la zona. La habitación no es gran cosa pero tiene lo básico, es pequeña eso sí, pero con su lavabo, cuatro camas, cuatro escritorios, cuatro estanterías y cuatro armarios. También tenemos la suerte de tener el baño común bastante cerca. Fue impresionante ir andando por la que está siendo nuestra casa, ver todos los regalos que cada promoción ha hecho a la escuela, la entrada con la famosa frase de entrega, dignidad, servicio y lealtad, pero sobre todo lo que más me impresionó fue el mural que hay con los nombres de los compañeros caídos en servicio, eso fue muy emocionante.

Después de ir conociendo la zona, nos tocó ir a comer. No recuerdo exactamente lo que había pero qué queréis que os diga, estaba bueno. Creo recordar que a las 15:00 teníamos que ir al aula asignada, allí nos juntamos la que es la mejor sección de la escuela (tenía que decirlo ;)), y por orden de lista nos fuimos sentando. La tutora nos estuvo explicando más cosas, y nos dio el horario de charlas que íbamos a tener esa semana. Por último nos dijo que esa misma tarde nos iban a dar el uniforme, por lo que nos pusimos un tanto locos, y no era para menos.

CONTINUARÁ......

¿Qué os ha parecido? Dejo la otra parte para otro día porque creo que sería una lectura muy larga. Espero que os haya gustado, ya iré contando más cositas de la escuela, hay para escribir un libro. La verdad es que estoy disfrutando, he tenido suerte con los compañeros de habitación y de sección, son encantadores y hemos hecho una piña.

¡Hasta la próxima! ¡Espero que pronto! Un abrazo compañerxs y lectorxs del blog.

#XXXIV #LaÚltimaYNosVamos #ENP

domingo, 9 de septiembre de 2018

Llegó el día. El sueño se hace realidad.

¿Qué tal estáis compañeros? Sé vuestra respuesta, sobre todo los compañeros de la promoción XXXIV. Estamos a un día de entrar en la Escuela Nacional de Policía, ¿quién lo diría, eh? Allá a primeros de Mayo nos daban la mejor noticia de nuestras vidas, y veíamos tan lejos nuestra entrada en la ya mencionada escuela. Pues aquí está, mañana entraremos, mañana nos conoceremos y mañana empezaremos a formarnos como policías.




Personalmente, hace 2 años, 11 meses y 4 días que comencé a prepararme la oposición, o lo que es lo mismo, 1070 días. Cuando comencé, lo veía muy lejos, pero eso sí, nunca perdí la ilusión de que algún día llevaría con orgullo el más preciado de los uniformes. Ha sido un camino arduo, lleno de obstáculos, caídas, decepciones pero lo más importante de todo es levantarse y sobre todo, sacar lo positivo de cada situación por muy negativa que sea. Para mí eso ha sido la clave, gracias a mi familia y amigos, compañeros y profesores que han confiado en mí y ven sus expectativas colmadas con mucho sacrificio, trabajo, sangre, sudor y lágrimas.



También quiero agradecer a los compañeros de promociones anteriores la ayuda que aportan sin nada a cambio, eso os hace grandes. También a los compañeros de promoción con los cuales hemos compartido sensaciones, preocupaciones, miedos pero sobre todo, ilusión y compañerismo. A los compañeros de promociones venideras, solamente daros las gracias por esa pasión que mostráis que también nos motiva a nosotros, para cualquier cosa que necesitéis no dudéis para nada en preguntarnos.



¡COMPAÑEROS Y COMPAÑERAS DE LA PROMOCIÓN XXXIV! 
¡LA ÚLTIMA Y NOS VAMOS!

lunes, 4 de junio de 2018

Porque los sueños se cumplen

¡¡¡¡HE CUMPLIDO MI SUEÑO!!!! Después de dos semanas asimilando lo que he conseguido, ya me tocaba escribir una entrada. Sigo sin palabras, no me puedo creer que todo ha acabado, que en septiembre estaré entrando por la puerta de la Escuela Nacional de Policía, pero no para hacer las físicas, seré policía alumno. Imagino que los 3200 compañeros y compañeras restantes se sentirán igual que yo. Es una sensación indescriptible, se ve tan lejos cuando empiezas, tan alejado, y ahora te ves a tres meses y medio de despedirte de tu familia y amigos para comenzar el viaje de tu vida.


El día 11 de mayo será otra fecha para recordarla toda la vida, el día que nos dieron el ansiado APTO final. También tengo que mencionar a esas personas que siempre y digo siempre han estado ahí, las que han sufrido tanto como tú y las que lloraron y te abrazaron cuándo les diste la noticia, esto también es para ellos.


¿Y ahora qué? Pues ahora toca disfrutar de un verano, dicen que el mejor verano de tu vida, e ir empapándote de información acerca de la ENP y Ávila. Poco a poco, hay tiempo de sobra pero no dejar todo para el final. También salió el BOE con todos los nombres de los policías alumnos y como novedad hay que rellenar una solicitud para elegir si quieres ser alumno interno o externo ya que con esta nueva promoción se supera el máximo de capacidad de la academia. Por lo tanto y esto es importante se debe rellenar la solicitud correctamente, sin ningún tachón ni borrón, porque si no serás considerado alumno externo. También está disponible la carta de bienvenida, se puede descargar en el siguiente enlace https://sede.policia.gob.es:38280/OPOSITA/PreparaConsultasCarta.pub.


Yo personalmente, estoy recavando información contactando con alumnos y con compañeros que ya han pasado por la academia, sin pausa pero sin prisa, y más adelante iré actualizando con cosillas útiles como la lista de que tendremos que llevarnos. Y bueno, de momento ya no sé qué decir, tampoco hay que olvidarse de seguir manteniéndonos en forma que las cervecitas y las tapitas entran muy bien ;)



¡Un saludo a todos y todas! ¡Hasta la próxima!
XXXIV

lunes, 30 de abril de 2018

APTO ENTREVISTA Y MÉDICO: El sueño cada vez más cerca

¡Holaaaaaa amigos y amigas! Ya está aquí la semana más importante de nuestras vidas, una semana que se lleva fraguando a golpe de maza desde hace mucho tiempo, una semana que te deja a un paso de cumplir nuestro ansiado sueño, NUESTRA SEMANA.



En primer lugar y ante todo, quiero dedicarles unas palabras a los compañeros y compañeras que han tenido un difícil y amargo desenlace en esta parte de la oposición. A mí personalmente me ha dado de lleno, y me preguntaréis ¿por qué? Deberías de estar contento, sí, lo estoy, pero un compañero que esta oposición ha conseguido unir en un gran amistad ha resultado no apto y la verdad es que me dolió muchísimo porque si había alguien que se merecía ese apto era él, la crueldad de esta penúltima prueba es bastante evidente. Dicho esto, estoy completamente seguro que tu lugar está en las FFCCSE y que lo vas a lograr sí o sí. Para los demás, es duro pensar de nuevo en el circuito, en los 1000 metros, pero lo fácil sería abandonar, y así no cumplirías tu sueño. Es lógico pensar en caliente, darte por vencido, porque esta oposición es muy puta (perdonadme), y quiere que descarriles, que te caigas y no te levantes, quiere empujarte al abismo, por eso solamente quién es suficientemente fuerte y confía en su capacidad de sufrimiento, de lucha, de sacrificio, es el que realmente consigue cruzar la meta. Y puede ser a la primera, a la tercera o incluso a la séptima, pero resistir, resistir y resistir. Para terminar os pongo una imagen con una frase, la mayoría la conocéis y sabéis de mi devoción por este personaje y esta saga de películas, pero es una frase que nunca se olvidará, siempre la tienes que tener ahí, no solamente para la oposición sino para tu vida.


Ahora os hablaré del jueves 26 de Abril, un día que espero que se me quede grabado a la espera de lo que ocurra el sábado. La verdad es que desde la semana anterior que se filtró una posible publicación de notas el miércoles, lo he estado pasando muy mal. Pero el peor día, fue el miércoles 25, no pude dormir nada. No sabía qué hacer, estuve a punto de leerme un libro de principio a fin,
ponerme con la tele, empezar una serie, hasta comer... No hubo resultado. Por la mañana salí con amigos con la bici e hicimos unos 45 kilómetros que me ayudaron al menos a caer rendido a la cama después de comer, eso sí, con los ojos pendientes del reloj cada 20 minutos. Las 17:30 llegaron, y yo ya llevaba cerca de una hora pulsando el F5 (en realidad lo golpeé, lo amartillé, lo casqué, lo sacudí), no fue hasta las 18:10 aproximadamente cuando gracias a uno de los millones de grupos de WhatsApp que tengo de la oposición, entré y ahí estaba.


Alegría, júbilo, entusiasmo, satisfacción pero sobre todo FELICIDAD. Abracé a mi madre como nunca había hecho y la elevé al cielo! Fue bastante emocionante. El trabajo daba sus frutos, y no me lo terminaba de creer. Tras ese momento de excitación, ya empiezas a pensar en lo que te separa de Habila (lo pongo así porque no quiero gafarme), los psicotécnicos. La verdad es que desde que hice la entrevista allá por Febrero, he estado encima con más o menos intensidad. No soy el mejor, pero como soy muy amarrategui, me dejo bastantes y tengo pocos fallos. Sinceramente, tengo muchas ganas de hacerlos y terminar con todo, espero que satisfactoriamente. Desde que comencé la oposición, he tenido los pies en la tierra, eso sí, siendo positivo y confiando en mis posibilidades, eso ha sido hasta llegar aquí y por lo tanto el sábado estaré igual. Confío en mí.

Hasta aquí el post, no ha sido muy largo, pero entre psico y psico es lo que me ha dado tiempo. Espero escribir uno pronto para deciros que he cumplido mi sueño, pero para eso todavía queda mucho trabajo, esfuerzo, sacrificio y confianza.

¡Mucha suerte a todos para el sábado! 

sábado, 17 de febrero de 2018

Así fue mi día: ENTREVISTA Y RECONOCIMIENTO MÉDICO

¡Buenos días compis! Os voy a relatar como fue mi día en la entrevista y el reconocimiento médico.

Llegué el día de antes sobre las 18:00 aproximadamente, y me hospedé en el Hostal María Ronda, que por cierto está muy bien, una buena relación calidad precio. El aparcamiento está jodido por la zona, en la misma calle del hostal había un parking gratuito pero no nos dio buena espina y estuvimos dando unas cuantas vueltas hasta que al final a dos calles del hostal encontramos un hueco en una calle en la que se podía aparcar. Luego fuimos a dejar la maleta y nos dispusimos a hacer un reconocimiento de la zona. Cabe decir que desde el hostal hasta la plaza de Carabanchel dónde se encuentra la sede de la DFP hay apenas 500 metros, y tardas 10 minutos como mucho, por lo que decidí levantarme sobre las 6:30, había tiempo de sobra.

Después de cenar un bocadillo en un bar de la zona, me fui a acostar temprano para así descansar, aunque ya sabía yo que iba a estar difícil. Creo que se juntó todo, desde los nervios típicos, el dormir en un sitio ajeno y los ronquidos de mi señor padre, fue imposible conciliar el sueño hasta casi las 3. A las 6 ya estaba desvelado y nada, me duché, me puse el traje y preparé todo. A las 7 de la mañana salíamos para allá.



Al llegar allí ya había movimiento de gente, compañeros y familiares. El día estaba bastante frío por lo que me llevé abrigo aunque luego tienes que estar llevándolo de un lado a otro, creo que acerté con la decisión porque hacía bastante fresco. A eso de las 7 y media, nos dijeron que nos pusiésemos en fila y fuimos entrando hasta llegar a una parte dónde nos quedamos esperando unos 10 minutos. Fue bastante curioso, unas 110 personas en total y completo silencio, se notaba el nerviosismo. Cuando reanudamos el paso, llegamos a una especie de capilla adaptada a salón de actos en la que estando de pie, nos fueron llamando en orden alfabético. Una vez que decían tu nombre, te acercabas te daban un sobre tamaño A4, y unas hojas, y te sentabas. El contenido del sobre era el informe médico que tenían que rellenar en el reconocimiento, 4 tubos para la extracción de la sangre y otro tubo más grande para la orina, además de eso una hoja con cuadritos en los que ponía cada paso que hacías, desde orina, sangre, entrevista, documentación, reconocimiento....

Después de estar un buen rato sentados, un médico nos explicó todo el procedimiento. Por el mismo orden que estábamos sentados iríamos levantándonos con dos tubos de sangre a la zona dónde estaban los enfermeros, una vez acabado eso tendríamos que coger el sobre donde se encontraba el otro tubo para la orina y esperar al grupo anterior que terminase, y subir por unas escaleras a unos baños y orinar. Aquí debo deciros que hubo gente que no pudo hacerlo y tuvo que esperar bastante rato hasta que consiguieron orinar, mi consejo es que no lo hagáis en el hotel u hostal donde os
hospedéis, porque a los compañeros se les veía que lo estaban pasando mal. Una vez finiquitado tanto la orina como la sangre, una señora nos acompañaba a una cafetería para que pudiésemos tomar algo. Hay desde donuts, bocadillos, pastelitos, bollería, zumos, refrescos... Yo me tomé un donut y un zumo. Tienes unos 15 minutos como mucho, llega otra señora y la acompañas hasta una sala bastante grande en la que hay pupitres y en la parte frontal tres mesas donde están las encargadas de documentación. Nos fuimos sentando, nos dijeron a los chicos que nos quitásemos la chaqueta y a esperar.

Una vez en la sala solo te queda esperar y luchar contra los nervios. Nos dijeron que preparásemos la hoja del reconocimiento, la hoja con los cuadritos y el DNI, y al cabo de unas dos horas me tocó. En un pasillo hay diferentes salas, pasas a una y haces por ejemplo la espirometría, que es lo de soplar, te ponen el sello en la hoja y pasas a la siguiente, tensión, electrocardiograma, agudeza visual... Hasta que llegas al reconocimiento más exhaustivo, te meten en un vestuario y te quedas en calzoncillos, te miden y pesan y un doctor o doctora como fue mi caso te llama y te vas con él o ella. Te hace una exploración más a conciencia, desde mirarte la espalda, hasta las articulaciones de las piernas, también puede hacerte bajar los calzoncillos y palpar la zona de los testículos, y por último te hace algunas preguntas sobre tu historial médico y el de tu familia, una vez acabado todo, te sella y vuelves a la sala dónde estabas antes, a mi solo me quedaba entregar documentación y la entrevista.

Lo de la documentación no tiene más misterio, te acercas a una de las mesas y le das el título original y compulsado, además te hace algunas preguntas como el número de la seguridad social, que le confirmes los datos que tiene ella delante en el ordenador y si quieres cursar francés o inglés una vez en la academia. Acabado eso, solo quedaba lo "gordo". Tenías que estar con la chaqueta puesta, y con el currículo y vida laboral fuera, porque una vez que te llamaban tenías que coger todo, ya no ibas a volver a pasar a esa sala.

La verdad es que la espera se te hace insoportable, ya sabes que están a punto de llamarte y notas los nervios. No sé cuanto estuve esperando hasta que me llamaron pero me fue imposible relajarme. Un
subinspector pasó a la sala y dijo mi nombre, cogí todas mis cosas y salí fuera. Una vez fuera, le das el currículo y la vida laboral y la mete en una carpeta junto con el biodata que hice, me acompaña a un largo pasillo, el conocido como "Corredor de la muerte" y me dice que llame a la puerta XX y espere. Dicho y hecho, llamé y salió un Inspector Jefe que cordialmente me cogió la carpeta, y el DNI y me dijo que esperase en la silla. Sentado en la silla estuve unos 5 minutos, y es el peor momento que pasé. Sin duda. Escuchas arrastrar una silla y alguien caminando, se abre la puerta:
IT'S SHOWTIME.

No me ofrecieron la mano, estuve unos 5 segundos de pie al lado de la silla hasta que me mandaron sentarme. Y nada, la verdad estuvieron simpáticos conmigo, alguna broma por medio que me ayudó a relajarme, 4 supuestos que traté de resolver lo mejor posible y con sentido común, y poco más. Unos 15 minutos calculé que estuve dentro. Una vez fuera, tocó darle el papel de cuadritos a la funcionaria que estaba encargada de eso y me fui. Salí hacia la 1 de la tarde, aproximadamente. 

No he puesto muchos detalles de la entrevista porque considero que es mejor para mí, cuando acabe el proceso no tendré problemas. De todas maneras si alguien tiene alguna duda de cualquier cosa relacionada con su día, que me hable por privado en Twitter, no tendré ningún problema para responder y ofrecer mi ayuda. Nada más compañeros y compañeras, fue una gran experiencia y ojalá me encuentre el APTO en Abril, así que ahora toca darle a los psicotécnicos muy duro. Un saludo a todos y todas. ¡Seremos policías!