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martes, 7 de julio de 2020

Promoción XXXIV. Una historia de policías.



Suena el despertador, una sensación extraña invade todo tu cuerpo. Sabes que no es un día cualquiera. Está todo preparado encima de la mesa, lo imprimiste ayer y mientras lo rellenabas, un ligero escalofrío te recorría todo el cuerpo. Es la instancia para realizar la oposición a la Escala Básica de la Policía Nacional.



Tienes la sensación de que este año será distinto, has aprendido de errores pasados, y lo que es más importante, tienes más ilusión y ganas que el año pasado, cuando ese par de preguntas y esas palabras tan raras, pero, sobre todo, esa inexperiencia, te hicieron caer. 

Después de ese día vinieron auténticas montañas rusas. Momentos que querrías olvidar, otros que nunca lo harás. Días grises en los que no veías nada claro, días soleados donde te veías subido en el zeta o haciendo una troncha en el Apolo. Tiraste mucho la valla en el circuito, llegaste a sangrar en las palmas de las manos de la barra, vomitaste al terminar una mísera serie de 200...

Pero todas esas dudas se disipaban conforme ibas aprobando fases, llegaste al examen de teoría y ortografía y las dudas de antaño volvían a florecer, pero esta vez no te iban a vencer, las miraste a los ojos y dijiste que te tocaba a ti, y así fue. Aprobar esta fase fue una liberación, lo sabías y te hizo más fuerte, te hizo pensar que podías conseguirlo. Después llegó uno de los momentos más temidos por cada opositor, la dichosa entrevista. Ahí estabas, con tu traje y muchos, muchos nervios y dudas. ¿Y qué pasó? Que pudiste con todo. Y aprobaste, sí, aprobaste la puta oposición. Y digo puta, porque lo es, porque ves a gente que quieres abandonarte, porque pierdes momentos irrepetibles, porque ves caer a compañeros que sabes que son muy aptos para esta profesión... 

Llegó el día de comenzar una etapa que sería inolvidable, la Escuela Nacional de Policía. Nervios, nervios y más nervios, pero nervios bonitos, ya me entendéis. Conoces a tres personas que serán tus compañeros de habitación nueve meses, así como suena... Experiencias maravillosas, anécdotas inverosímiles, momentos únicos. Reír hasta no poder más, llorar en momentos jodidos, hacer piña para sobreponerse a los problemas. ¡Qué rápido pasó todo!

Pero tocaba la realidad, la calle. Empezábamos las prácticas, ¿estábamos preparados? Nadie lo está, lo que yo he aprendido es que cada día es un día distinto, cada día aprendo una cosa nueva, te fijas en los compañeros veteranos que un día estuvieron en tu piel y tuvieron las mismas dudas que tú, y te empapas de sus conocimientos que van más allá de un libro. Han sido meses muy gratificantes en todos los aspectos, desde llegar a una ciudad nueva sin conocer a nadie, a integrarte totalmente y que tus compis te hagan sentir como si estuvieses en tu propia casa. 



Si a eso además le sumas una pandemia mundial, y un confinamiento total de la población durante casi tres meses, suena a película, ¿verdad? Pues así se recordará a la Promoción XXXIV, la que estando de prácticas tuvo cara a cara a un "bicho cabrón". Y con eso creces y maduras, aunque solo lleves unos meses en la profesión, creedme. Llegó el momento de la jura, o, mejor dicho, de la "no jura". Todos sabíamos que iba a ser imposible juntar a tanta gente en la Escuela Nacional de Policía, pero siempre quedaba esa posibilidad, al menos en mi caso, tenía muchísimas ganas de volver a ver a mucha gente, en especial a mis tres inseparables hermanos. Cuando ya parecía que no íbamos a tener ni un triste acto, organizaron algo por provincias, y aunque parecía algo cutre, en mi caso que éramos pocos de prácticas en plantilla, fue un acto muy emotivo y cercano, totalmente distinto al que hubiese sido en Ávila, la primera promoción de policías que juraba el cargo en la ciudad donde estaba destinado. Mi familia me pudo ver en primera línea, cosa impensable en Ávila. Y eso es lo que más ilusión me hizo.



Y así acabó el proceso que iniciamos el día 18 de abril del año 2017, cuando se publicó en el BOE la resolución por la que se convocaban plazas para la Escala Básica del Cuerpo Nacional de Policía. Un sueño que comenzó estando muy lejos, se convirtió en realidad tras unos años de esfuerzo y constancia. 
Y aquí viene la pregunta que muchos se hacen cuando ven tan lejano convertirse en lo que quieren, ¿es posible cumplir tu sueño? Y yo respondo, SÍ. Tan posible que está en tus manos.

Y hasta aquí esta entrada, la última de un largo proceso. Y, para terminar, aunque las dedicatorias se ponen al principio de los libros, yo lo voy a hacer ahora, porque ¿qué sería de esta entrada sin dedicarle unas palabras a todos y aquellos que han sufrido tanto o nos han visto sufrir desde la otra parte de la oposición? En primer lugar, a cada uno de los 3.177 compañeros que han jurado el cargo, sin duda estáis ahí porque lo habéis merecido. Después viene la familia, la que con ilusión te veía levantarte a las 7 de la mañana a estudiar y te vio con el traje de gala y el escudo de la Policía Nacional en el pecho el día 30 de junio de 2020, los que más han sufrido junto con vosotros, verdaderamente merecen un pedestal. Y por último esas personas que en su día comenzaron el camino con vosotros, y por circunstancias de la vida, se tuvieron que ir y por aquellas que de una manera u otra han aparecido y os están demostrando mucho día tras día. Va por vosotros.

 ¡VIVA LA PROMOCIÓN XXXIV! ¡VIVA LA POLICÍA NACIONAL! ¡VIVA ESPAÑA!



A mis padres, mi hermano y mi abuela. 
A mis hermanos A, V y JA. 
A mis amigos. 
A ti, P.
Gracias.


 

lunes, 17 de febrero de 2020

Relatos y Anécdotas policiales II: Los primeros días

¿Cómo estáis amigos? He vuelto de nuevo, aquí tenéis un relato que realmente me pasó, por lo que es totalmente verídico. He cambiado los nombres pero por lo demás, todo real. Espero que os guste y lo compartáis. Aquí lo tenéis.



Miraba impaciente el reloj. Quería llegar con tiempo, era mi segundo día de prácticas. El primero había sido un cúmulo de sensaciones. Primera vez en la calle con el uniforme, primera vez que cogía un zeta, primer servicio de mi carrera, primera vez que pasaba una filiación por radio...
Era la hora, tenía la mochila preparada desde hacía un rato, me aseguré que estaba todo dentro y cerré con llave la puerta de mi casa. En el ascensor, frente al espejo, ahí estaba, lo había conseguido, me iba a currar, a currar como policía. De camino a comisaría, observaba esas caras que se cruzaban conmigo imaginando servicios que tendría con ellos a lo largo de este año de aprendizaje.
Giro la esquina, ahí está, la bandera de España, he llegado a casa, mi segunda casa. Paso con orgullo por la puerta.

—Buenas tardes.—Saludo a mi compañero de seguridad y este me lo devuelve, nos miramos, me acerco y le digo que soy un compañero de prácticas, me da la bienvenida a la comisaría con un gran apretón de manos.
—Para lo que necesites, compañero.—Me dice cuando me alejo dirección a los vestuarios.

Llego pronto, bastante pronto, el vestuario está en completo silencio. Me dirijo a mi taquilla, está casi al fondo, en el penúltimo pasillo. Cada taquilla es un mundo, pegatinas de todo tipo, botas, algunas están abiertas, otras cerradas con candados gigantes... Llego a la mía, mi nombre junto a policía en prácticas reza sobre una pegatina mal puesta. La abro, está todo ahí, lo que guardaba en aquel pequeñito armario de la ENP, ahora está en la taquilla de una comisaría de España.

Me siento en un pequeño banco y empiezo a cambiarme, sin pausa pero sin prisa, asegurándome que llevo todo. Ya empiezan a llegar compañeros, se les escucha hablando de su vida cotidiana, uno cuenta un chiste, nos echamos a reír, en el turno de hoy hay muy buen ambiente, eso se nota.

Llega el turno saliente, mientras me da el equipo y las llaves del zeta, me comenta que ha sido una mañana tranquila. Mi binomio está esperándome en la puerta, lo conocí ayer, me inspira mucha confianza, lleva ya 12 años en esta empresa. Me subo en el zeta, empezamos a charlar, cuando estamos aparcando en la cafetería para tomar el obligado café entra una llamada:

—Zulú 2 para Alpha 0. Tome nota del comunicado. Diríjase a la calle Acacias número 2, ahí les está esperando el presidente de la comunidad. Al parecer llevan sin ver bastante tiempo a un vecino.—
—Recibido Alpha 0, vamos para allá.—Respondo a través del equipo.

Me mira mi compañero, y asintiendo con la cabeza me dice:
—Probablemente sea lo que te imaginas.—Yo ya empiezo a mentalizarme de lo que nos podemos encontrar. Llegamos al lugar, hay un hombre fumando en la puerta. Se presenta como el presidente de la comunidad.

—Llevamos sin ver a Antonio más de tres semanas al menos, es muy raro, siempre va a la misma hora al bar de en frente.—Comenta el presidente. Nos dice que vive en el 3º, por lo que subimos y llamamos al timbre. No contesta nadie. Me da la sensación de escuchar algo, acerco el oído a la puerta y distingo lo que claramente es la televisión encendida. Pinta mal.

—¿Tiene familiares?—Pregunta mi compañero. Antes de llamar a los bomberos para proceder a abrir la puerta, tenemos que agotar todas las posibilidades.
—Tiene un hermano, pero no tengo el número ni nada.—Contesta el presidente.

Contactamos con Sala para hacer las gestiones oportunas y conseguir el teléfono del hermano de esta persona. Hay suerte, viene hacia el piso con una copia de la llave. No hará falta que vengan los bomberos. Estoy nervioso, noto algo en mi interior. La espera se me está haciendo eterna. El compañero me tranquiliza. Se escuchan pasos por las escaleras, es el hermano, y viene con su mujer. Se les ve bastante intranquilos.

Dice que normalmente habla por teléfono con él cada 15 días, pero no es raro que pase más tiempo ya que su hermano es muy introvertido, nunca ha tenido pareja.
—Es muy suyo.—También añade que su cumpleaños fue la semana pasada, y no le cogió el teléfono, pero no se preocupó, ya que no era la primera vez que ocurría.

Nos da la llave, la coge mi compañero. La mete en la cerradura, se gira hacia ellos y les advierte simplemente con la mirada, en esa mirada se entiende perfectamente que lo más probable es que haya fallecido. Ellos lo aceptan, pero están la mar de nerviosos, la tensión se corta con un cuchillo. Me tiemblan un poco las piernas. Gira la llave, hay algo que va mal, está atascada. Coge la defensa y a modo de martillo, asesta un par de golpes hasta que la cerradura cede y consigue abrir la puerta.

Pasamos mi compañero y yo, la realidad nos asesta un golpe en plena cara, el olor es nauseabundo, muy fuerte. Lo paso mal, se me revuelve el estómago. Él va hacia una parte del piso, yo voy hacia el otro lado. Es un piso muy grande, antiguo, los muebles lo atesoran. Pocas fotografías en las paredes. Cuando llego al final de un largo pasillo, el olor se hace más intenso, llego al salón y veo la tele encendida, atisbo una figura en el sofá. Es él. Es un momento difícil, por su aspecto lleva muchos días fallecido. Llega mi compañero, nos miramos, tenemos que comunicárselo a su hermano. Es la primera vez que estoy en una situación así. Antes de salir, abrimos todas las ventanas ya que estamos en pleno verano y hace mucha calor.

Están esperando en la puerta, ellos ya lo saben, pero mi compañero se lo confirma.
—Lo siento mucho.—Se echan a llorar, es un momento muy duro. Me vuelven a temblar las piernas mientras intentamos tranquilizarlos. Decidimos que lo mejor es cerrar la puerta y bajar al portal. Comunicamos a Sala que es positivo y se inicia el correspondiente protocolo. Mientras tanto, intento asimilar lo que acabo de ver, lo que acabo de sentir, es la primera vez que estoy presente cuando se le comunica a alguien que un familiar ha fallecido, es muy triste, pero tenemos que transmitirles paz y tranquilidad.

Llegan los compañeros de Científica, los servicios funerarios... Seguimos ahí hasta que finaliza completamente el protocolo, y se llevan al fallecido. Nos quedamos de nuevo con los familiares. Les decimos que si necesitan cualquier cosa, que no duden en llamar.
—Muchísimas gracias agentes, por todo, han sido muy amables y muy comprensivos.—Nos dan un apretón de manos y nos marchamos del lugar.

Nos subimos al zeta, antes de arrancar, el compañero me mira y me dice:

 —Esto es ser policía, compañero.—







domingo, 21 de octubre de 2018

Mi primer mes en la ENP. I Parte.

¡¡¡¿¿¿Cómo estamos compis???¡¡¡ Aquí seguimos, no me había olvidado de vosotros, ha sido un mes bastante intenso y me hubiese gustado actualizar antes pero no importa, aquí va. Pues lo dicho, ya llevo un mes en la Escuela Nacional de Policía y antes de nada decir que antes de ir tenemos una idea preconcebida de reportajes que hemos visto, amigos y familiares que nos han contado, información que buscas.. Vale, después de cuatro semanas aquí, puedo decir que es mucho más que eso, una sensación acojonante. Empiezo.


El día de antes de ingresar en la escuela, decidimos visitar la ciudad amurallada, iba con mi familia y coincidió la Feria Medieval, por lo que Ávila tenía un toque bastante propio y fue una grata experiencia. Los nervios ya estaban a flor de piel, y constantemente te cruzabas con gente que sabías que iban a ser compañeros al día siguiente. Llegó la noche, y nos fuimos a dormir, soñé que iba a ser policía.

El desayuno fue en silencio, el viaje hacia la escuela, no más de 3 kilómetros, fue bastante curioso, mis padres me preguntaban el porqué de mi seriedad. Yo simplemente estaba en mi mundo, no terminaba de creérmelo. Cola interminable de coches en la famosa rotonda, miles y miles de caras que eran un auténtico poema. Me bajé del coche y me despedí de mi familia, fue muy emotivo pero me aguanté las lágrimas. Maleta, DNI y carta de bienvenida en mano, me dispuse a pasar otra vez por la seguridad como ya hice hacía un año, la diferencia era abismal, esta vez era para quedarme por 9 meses.

Nos reunieron a los que estábamos citados a las 8:30 de la mañana, en la explanada que hay justo en la puerta de entrada, y ahí tuvimos que estar más de una hora parados. Hubo desmayos, caras de nerviosismo, caras de ilusión, caras de incertidumbre.. Primero pasaron las chicas, y sí, es cómo luego salen en los reportajes, corriendo. Después nos tocó a nosotros, fuimos hacia dentro, al auditorio. Una vez dentro nos explicaron cuatro normas básicas y pasaron a recitar nuestros nombres para que bajásemos y pasásemos nuestra carta de bienvenida por el lector, todo esto corriendo, repito.

Una vez fuera, otra vez corriendo a buscar la maleta y a seguir a un policía que nos indicaría el camino hacia nuestro bloque. Se hizo muy largo, parecía que no iba a llegar, pero ahí estábamos, en frente de nuestro nuevo hogar. Empezó a decir nombres de cuatro en cuatro con el número de cada habitación. Llegó mi turno y me fui para dentro junto con tres personas más. Al llegar, nos quedamos los cuatro mirando y nos reímos, nos presentamos y hablamos un poquito. Yo ya conocía a dos del
día de la entrevista por lo que fue más sencillo. Ahora tocaba sortear las camas, armarios, estanterías y escritorios. Tuve suerte y me quedé con la cama de abajo (aunque es una real mierda para hacerla cada mañana), colocamos un poco la ropa y nos fuimos a ver un poco la zona. La habitación no es gran cosa pero tiene lo básico, es pequeña eso sí, pero con su lavabo, cuatro camas, cuatro escritorios, cuatro estanterías y cuatro armarios. También tenemos la suerte de tener el baño común bastante cerca. Fue impresionante ir andando por la que está siendo nuestra casa, ver todos los regalos que cada promoción ha hecho a la escuela, la entrada con la famosa frase de entrega, dignidad, servicio y lealtad, pero sobre todo lo que más me impresionó fue el mural que hay con los nombres de los compañeros caídos en servicio, eso fue muy emocionante.

Después de ir conociendo la zona, nos tocó ir a comer. No recuerdo exactamente lo que había pero qué queréis que os diga, estaba bueno. Creo recordar que a las 15:00 teníamos que ir al aula asignada, allí nos juntamos la que es la mejor sección de la escuela (tenía que decirlo ;)), y por orden de lista nos fuimos sentando. La tutora nos estuvo explicando más cosas, y nos dio el horario de charlas que íbamos a tener esa semana. Por último nos dijo que esa misma tarde nos iban a dar el uniforme, por lo que nos pusimos un tanto locos, y no era para menos.

CONTINUARÁ......

¿Qué os ha parecido? Dejo la otra parte para otro día porque creo que sería una lectura muy larga. Espero que os haya gustado, ya iré contando más cositas de la escuela, hay para escribir un libro. La verdad es que estoy disfrutando, he tenido suerte con los compañeros de habitación y de sección, son encantadores y hemos hecho una piña.

¡Hasta la próxima! ¡Espero que pronto! Un abrazo compañerxs y lectorxs del blog.

#XXXIV #LaÚltimaYNosVamos #ENP

domingo, 9 de septiembre de 2018

Llegó el día. El sueño se hace realidad.

¿Qué tal estáis compañeros? Sé vuestra respuesta, sobre todo los compañeros de la promoción XXXIV. Estamos a un día de entrar en la Escuela Nacional de Policía, ¿quién lo diría, eh? Allá a primeros de Mayo nos daban la mejor noticia de nuestras vidas, y veíamos tan lejos nuestra entrada en la ya mencionada escuela. Pues aquí está, mañana entraremos, mañana nos conoceremos y mañana empezaremos a formarnos como policías.




Personalmente, hace 2 años, 11 meses y 4 días que comencé a prepararme la oposición, o lo que es lo mismo, 1070 días. Cuando comencé, lo veía muy lejos, pero eso sí, nunca perdí la ilusión de que algún día llevaría con orgullo el más preciado de los uniformes. Ha sido un camino arduo, lleno de obstáculos, caídas, decepciones pero lo más importante de todo es levantarse y sobre todo, sacar lo positivo de cada situación por muy negativa que sea. Para mí eso ha sido la clave, gracias a mi familia y amigos, compañeros y profesores que han confiado en mí y ven sus expectativas colmadas con mucho sacrificio, trabajo, sangre, sudor y lágrimas.



También quiero agradecer a los compañeros de promociones anteriores la ayuda que aportan sin nada a cambio, eso os hace grandes. También a los compañeros de promoción con los cuales hemos compartido sensaciones, preocupaciones, miedos pero sobre todo, ilusión y compañerismo. A los compañeros de promociones venideras, solamente daros las gracias por esa pasión que mostráis que también nos motiva a nosotros, para cualquier cosa que necesitéis no dudéis para nada en preguntarnos.



¡COMPAÑEROS Y COMPAÑERAS DE LA PROMOCIÓN XXXIV! 
¡LA ÚLTIMA Y NOS VAMOS!

lunes, 4 de junio de 2018

Porque los sueños se cumplen

¡¡¡¡HE CUMPLIDO MI SUEÑO!!!! Después de dos semanas asimilando lo que he conseguido, ya me tocaba escribir una entrada. Sigo sin palabras, no me puedo creer que todo ha acabado, que en septiembre estaré entrando por la puerta de la Escuela Nacional de Policía, pero no para hacer las físicas, seré policía alumno. Imagino que los 3200 compañeros y compañeras restantes se sentirán igual que yo. Es una sensación indescriptible, se ve tan lejos cuando empiezas, tan alejado, y ahora te ves a tres meses y medio de despedirte de tu familia y amigos para comenzar el viaje de tu vida.


El día 11 de mayo será otra fecha para recordarla toda la vida, el día que nos dieron el ansiado APTO final. También tengo que mencionar a esas personas que siempre y digo siempre han estado ahí, las que han sufrido tanto como tú y las que lloraron y te abrazaron cuándo les diste la noticia, esto también es para ellos.


¿Y ahora qué? Pues ahora toca disfrutar de un verano, dicen que el mejor verano de tu vida, e ir empapándote de información acerca de la ENP y Ávila. Poco a poco, hay tiempo de sobra pero no dejar todo para el final. También salió el BOE con todos los nombres de los policías alumnos y como novedad hay que rellenar una solicitud para elegir si quieres ser alumno interno o externo ya que con esta nueva promoción se supera el máximo de capacidad de la academia. Por lo tanto y esto es importante se debe rellenar la solicitud correctamente, sin ningún tachón ni borrón, porque si no serás considerado alumno externo. También está disponible la carta de bienvenida, se puede descargar en el siguiente enlace https://sede.policia.gob.es:38280/OPOSITA/PreparaConsultasCarta.pub.


Yo personalmente, estoy recavando información contactando con alumnos y con compañeros que ya han pasado por la academia, sin pausa pero sin prisa, y más adelante iré actualizando con cosillas útiles como la lista de que tendremos que llevarnos. Y bueno, de momento ya no sé qué decir, tampoco hay que olvidarse de seguir manteniéndonos en forma que las cervecitas y las tapitas entran muy bien ;)



¡Un saludo a todos y todas! ¡Hasta la próxima!
XXXIV